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24/5/17

No esperar la carroza

Desde hace dos o tres décadas atrás se están redelineando varios aspectos de nuestras sociedades tanto respecto a las cualidades como a las calidades de los trabajos, lugares donde vivir e incluso las idoneidades propias de cada uno de sus miembros, indispensables para permanecer y mejorar en ellas. Todo esto en un progreso incesante donde se redefine el contrato social en el cual, quien no mejora empeora.

La maquinaria de la evolución se acelera. Tomemos una decisión: ¿nos acomodamos a cómo están las cosas con la posibilidad de terminar de destruir lo que nos queda? ¿Recorremos este proceso a paso lento y echamos a correr si vemos que se nos escapan las posibilidades? ¿No es más delicioso, menos difícil y menos trabajoso obtener NUESTROS objetivos y disfrutar luego del paseo?
Infiramos que actualmente todo nos está andando adecuadamente, muy adecuadamente. Los números cierran, tenemos más beneficios que perjuicios y establecemos que nos estamos ocupando al mayor límite posible de todas nuestras tareas. Cuando el presente nos contiene, consideramos que aquí estamos bien. ¿Para qué mudar de aires?
Nuevos criterios de acción están determinando los nuevos procesos para “ganarse la vida” y las idoneidades precisas para permanecer y mejorar, tanto en las organizaciones como en las sociedades. En este progreso, quien no mejora empeora. Las personas y las organizaciones que no consigan tomar la delantera respecto a las transformaciones que inexorablemente se vienen, no van a durar mucho en este nuevo desafío.

Ignoradas habilidades para un eventual futuro variante

La urgencia de los cambios abrevia el valor que tiene un conocimiento o habilidad adquiridos. Si no los reexaminamos y debatimos en el momento oportuno no se nos facilitaría el cambio y se nos estropearía la eficacia en nuestro accionar, que imposibilitará un avance por quedar obsoletas. Y, acaso, perjudiciales. Empeñados en mantenernos con lo que funciona, vamos a quedar luego “esperando la carroza” que nos lleve a ese futuro y  exclusivamente nos restará posibilidades y adicionalmente nos quedaremos con ese sabor amargo de “se nos está escapando la tortuga”.
No se adquieren las habilidades sin más que siendo más activos, con “trotar”. Si seguimos haciendo lo mismo de siempre, si seguimos recurriendo a las mismas habilidades y conocimientos de nuestra lista cíclica, permanecemos aferrados a conseguir una zanahoria que sabemos nunca conseguiremos: al trote pero para no conseguir nada. Para treparnos a la carroza debemos sostener el cambio en nosotros mismos, evolucionar.
Enfrentamos grandes crisis, y cada vez más repentinas. Eventualmente, más y más trabajo administrativo tenderá a ser efectuado por computadoras o robots. Hacia el año 2020 se estima que un sinnúmero de importantes empresas beneficiará a sus empleados, a ellas mismas y al entorno con el teletrabajo. Las actuales plataformas digitales y las medidas tomadas respecto a análisis predictivo de metadata, en este momento estrenando un nuevo paradigma, van a acompañar el modo de conquistar nuevos negocios y establecer nuevos procesos. Las aproximaciones, las estadísticas, el examen y el análisis de metadata son en esta época hábitos críticos que cambian nuestra forma de pensar y razonar si es que lo que queremos es mudarnos a este nuevo futuro que se nos plantea.
La predilección uniforme a trabajar por proyectos dentro de grupos laborales transversales nos incita a saltar sobre nuestras propias habilidades técnicas e incrementar capacidades para confeccionar redes, liderar y comunicar a nuestro entorno para poder motivarnos y motivarlos. Un jefe de sector, por ejemplo, en este momento tiene una lucha respecto a oficiar un clima laboral y mantener a sus talentos, de igual forma debe empoderar sus grupos de trabajo para obtener a cambio parte de su tiempo laboral para destinarlo a pensar y originar la innovación de la organización que integra.
Estos son, sin más, ciertos ejemplos de la evolución hacia la que se evalúa deberíamos liderar nuestro propio cambio, sin embargo seguimos sin percibir el apremio. Si pretendemos ser una de las piezas de esa maquinaria evolutiva no podemos seguir a la espera.

Mente emprendedora

Aunque no podemos verificar todas las variantes del entorno, el éxito de nuestra innovación resulta en buena parte de que asimilemos que el reto radica en nuestra mente emprendedora. Si bien se nos lo sugiere, mayormente nadie se esfuerza demasiado si no es por la presión del entorno. Lograr asumir como nuestro deber el ocupar nuestro tiempo y nuestros recursos hacia esta mente emprendedora y evolutiva es el primer y más difícil paso para la gran parte de las personas.
Liderar nuestra propia evolución nos extiende un sinfín de circunstancias para producir nuestra propia huella, proseguir con nuestra prosperidad y asistir a la evolución de la cultura en los organismos laborales y en la sociedad en sí. Al dibujar la construcción del futuro esperamos poder y libertad, inclusive para conducirnos hacia lo que nos apasiona, nos produce felicidad y nos hace aptos a una saludable integración en nuestra sociedad.

¿De dónde viene la carroza?

Los rumbos hacia donde se desplaza el cambio no son fehacientes ni lineales. ¿Cómo estar listos, si no tenemos certidumbre? Algunas directrices ya son evidentes, como las que sugerimos anteriormente. Otras son mucho más impalpables, todavía no hacen ruido, no emiten temperatura. Para divisar la carroza en su travesía y acomodarnos para las eventualidades que trae necesitamos estar alertas. De modo tal como si escaneáramos el contexto para que se hagan manifiestos los índices del futuro.
Si deseamos prever los giros y no quedarnos varados respecto a los cambios del contexto deberíamos contenernos en esta carrera absurda. Dejar de correr tras la zanahoria y enfocarnos estratégicamente en nosotros mismos en nuestra actualidad en correlación al futuro.
Algunas preguntas que deberíamos tener en mente para guiarnos al estar atentos al contexto, para liderar nuestro propio cambio, son:
¿Cómo va a cambiar el trabajo que hacemos y la sociedad en que vivimos y el mundo en los próximos tres a cinco años?
¿Hacia dónde cambian las organizaciones y las sociedades?
¿Qué nos interesa mantener de lo que estamos haciendo hoy y se considera valioso?
¿Qué no se acomoda a esta perspectiva y, además, frena?
¿Cómo tenemos que prevenir para no permanecer fuera?
¿Qué ignorados saberes, habilidades y cualidades hemos de ampliar para mantenernos profesionales y valorados?
Las respuestas irradian opciones que quizás todavía no percibíamos. Nos invitan a mirar un mapa para liderarnos hacia los cambios que necesitamos innovar para mejorar nuestro presente y disponernos para los requisitos del mañana.
Como dice parte de la letra del tema “Broken wings” de Mr. Mister:
“Toma estas rotas alas
Y aprende a volar de nuevo
Y aprende a vivir de manera libre
Y cuando oímos las voces cantar
El libro del amor se abrirá

Y nos deje ingresar en él”

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